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Por los cubanos de hoy y por la Cuba del mañana Año II, No. 28 - Enero, 2004 |
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EN ESTE NÚMERO: Los
cubanos en el umbral del Siglo XXI Mi
bandera A
Hilda Felipe de Escalona
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Los cubanos
en el umbral del Siglo XXI
Ing. José R. González EL DERECHO A SER NOSOTROS MISMOS Los cubanos enfrentamos hoy los retos que supone llegar a los umbrales del siglo XXI luchando por encontrar una causa que nos de sentido a la vida, que nos devuelva la esperanza, que nos brinde la posibilidad de ser felices; estas son en resumen algunas de las grandes demandas que sin manifestarlo esperamos los cubanos en este período de crisis de la teoría, de crisis de paradigmas, de crisis de coraje y creatividad para enfrentar esta avalancha de acontecimientos que nos engulle, sin más perspectivas que dejarse llevar. La fatiga, la apatía, y el desencanto, son tonalidades que se manifiestan en parte de las nuevas generaciones de cubanos en la actualidad, pero estas en realidad son epifenómenos superficiales que ensombrecen las preguntas que no encuentran formulación. Las nuevas generaciones de cubanos demandan si no una respuesta, al menos el intento de conceptualizar preguntas que les permitan cuestionar y levantar una conciencia crítica del momento presente sin caer en la simplista aseveración de que con sólo eliminar al régimen se van a solucionar todos los problemas que aquejan a la sociedad cubana actual. Ante todo en la Cuba de hoy se pueden identificar dos dinámicas simultáneas que actúan en el país. Por una parte la exclusión de una gran mayoría de la población del poder económico, político y cultural, y por otra parte la concentración y centralización de ese poder en la élite partidista y en los funcionarios del gobierno estrechamente vinculados entre si que controlan el poder judicial y legislativo que no son más que meros apéndices de la dualidad partido gobierno. Estas dinámicas dominan la actualidad cubana, por una parte nada escapa a la influencia del régimen; sindicatos, organizaciones sociales y populares, fuerzas armadas, movimientos artísticos y culturales, sólo la Iglesia Católica ha escapado al omnímodo poder de la élite partidista-gubernamental. Frente a esta polarización paralizante y amenazante del país solo cabe proponer un Nuevo Contrato Social y Nacional, donde como postuló Rousseau "cada uno uniéndose a todos, no obedezca sino a si mismo y quede tan libre como antes". En estos momentos en que podemos decir, que lo que debe nacer no nace y lo que debe morir no muere, se hace necesario convocar a los ciudadanos a una forma de asociación o de alianza que nos permita superar conjuntamente para el bien de todos una realidad que no ofrece perspectiva para ninguno si permanecemos aislados y desconfiando unos de otros. La desaparición del "Campo Socialista" el fin de la Guerra Fría y el fin de los paradigmas ideológicos, permite sugerir la necesidad de algo profundo y permanente que permita gestar una propuesta estable y duradera con visión de largo plazo para romper el reduccionismo simplista que domina el panorama político cubano actual. Estas reflexiones buscan analizar el caso cubano con un pragmatismo audaz, lo que supone hacer propuestas concretas y viables con sentido de futuro. La situación a que se ha llegado en Cuba es el producto histórico prolongado y doloroso de un proceso en el que han actuado simultáneamente fuerzas externas de sentidos opuestos que no han tenido en cuenta en ningún momento los intereses de la nación ni el sufrimiento de un pueblo inmerso en una lucha de fuerzas externas que no han calado en las raíces profundas de las mentes de los cubanos, las nuevas generaciones de cubanos no son ni derechistas ni izquierdistas y en medio de la destrucción generada en su país, los cubanos hoy ven que hay posibilidades de algo nuevo, pero ante esta realidad se hace necesario postular que la democracia que se instaure debe partir de recuperar la conciencia de que el poder es de los ciudadanos y se actúe en consecuencia para evitar la instauración de una de las pretendidas democracias que actualmente funcionan en el mundo como indecentes e injustas plutocracias. Democratizar la economía, el mercado y el estado son posibilidades reales aunque difíciles, pero para ello hay que despertar al sector mayoritario del pueblo del letargo en que ha caído al no identificarse con ninguna de las fuerzas que actúan en la problemática política cubana y el riesgo principal en cualquier proyecto que se formule, es apostar por una economía neoliberal que intente transformar a Cuba en una plataforma de servicios trasnacionales. La vinculación entre lo nacional y lo global, entre el crecimiento y la ecología, entre lo micro y lo macro, entre el género y la equidad, entre el presente y el futuro, son tareas cuya viabilidad depende del contrato social que se establezca entre todos los factores de la sociedad cubana y cuya formulación y cuestionamiento depende de la intelectualidad comprometida con la cíclope tarea de sacar a Cuba de la actual situación sin seguir haciéndole pagar a los ciudadanos, un alto precio por experimentos sociales alejados de la realidad nacional y sin dañar aún mas al país. El énfasis más bien económico y social de este trabajo, no pretende desviar a nadie de su trabajo político sino más bien ayudar a centrarlo en la realidad cubana y en las tendencias que priman en el país y en el mundo actual Sin duda alguna la teoría y el pensamiento filosófico son mas necesarios que nunca en períodos de crisis y en épocas de cambios como los que vive hoy el mundo, hay que tener en cuenta que a nivel global se vive una real y verdadera crisis de la civilización y una "anarquización" de las relaciones internacionales y en medio de esta realidad los cubanos nos enfrentamos a nuestra propia realidad que nos indica que debemos actuar para que lo que deba materializarse lo haga y lo que deba cambiar cambie sin mas tardanza. Hoy Cuba vive una época de desorden y de caos, de incertidumbre, perplejidad e inseguridad producida y entremezclada por una fase de atomización y anemia social debido a que nuestro país que ha sido convulsionado en las últimas décadas por un gran dinamismo social y conflictividad internacional y regional. La revolución cubana se convirtió en un imaginario social del cambio posible, y en medio de la confrontación ideológica de la Guerra fría fue transformada en el campo de batalla de este conflicto y en el test del mismo, ocupando por tanto la primera página de los medios internacionales. El fin de la Guerra fría y la desaparición de la URSS ha marginado a Cuba de la agenda política y económica del mundo manteniendo fundamentalmente intactas las causales de su mayor crisis histórica. Esta crisis trasmutada y no resuelta aún, nos obliga a reflexionar en profundidad sobre el continuo histórico de lo que nos ha pasado, nos sigue pasando y pretende seguir pasando en Cuba. Continuo histórico que pretende superar esta crisis que atomiza y paraliza el pensamiento sin permitir dar espacio a una perspectiva mas armónica e integral que permita a los cubanos de todas las tendencias ser protagonistas del drama que estamos viviendo todos, tanto en la Isla como en el exilio. Estas reflexiones prospectivas pretenden proyectar una visión sobre Cuba, y en realidad no pretenden probar nada, solo se busca evaluar crítica, éticamente y con honestidad la experiencia de un proceso que ha abarcado ya más de cuatro décadas y media. En las mismas se busca presentar una honesta reestructuración de nuestro análisis, al mismo tiempo que compartir una esperanza en estos tiempos de terrorismo, de guerras, de pobreza generalizada, de desempleo e inseguridad ciudadana a nivel mundial; convencido de que hay alternativas de desarrollo reales y cualitativamente superiores a las que se pretende imponer como las tendencias dominantes en el mundo para los próximos veinte años. Desde esta experiencia contradictoria a primera vista, pero iluminadora para esta época de terror, incertidumbre y perplejidad, no se pretende predecir lo imposible en esta época de cambios profundos y rápidos, sino estimular y provocar una reflexión constructiva y práctica que contribuya a situarnos en este nuevo consenso emergente y global que es uno de los fenómenos más importantes de este recién estrenado siglo XXI. En este análisis se asume una visión global enraizada en lo nacional, en los sujetos específicos de la problemática cubana, pero con un marcado destino regional y latinoamericano. Cuba ha sido siempre y lo será en el futuro por su ubicación geográfica un puente natural entre el Norte y el Sur del continente, entre el bloque de la que es hoy la mayor potencia militar y política del planeta y el resto de América Latina, pero también es el puente entre Europa y América, y por tanto no podrá en modo alguno sustraerse de la situación actual, en que como certeramente ha manifestado Xabier Gorostiaga: "La rapidez, profundidad y el carácter de las transformaciones ocurridas en el mundo en las dos últimas décadas implican un cambio de época dominado por una revolución conservadora de carácter global, que pretende presentar como inevitable una globalización homogénea y neoliberal del Mercado mundial, basada en la privatización, en la competencia y en la liberalización de las economías, bajo la égida de los organismos financieros internacionales". Más temprano que tarde Cuba se verá inmersa en la situación actual, en la que el paradigma dominante es una globalización elitista, concentradora de las riquezas, que funciona de arriba hacia abajo mediante el mecanismo de centralizar las tecnologías y el poder político y militar en grupúsculos de poder que controlan, como nunca antes en la historia de la humanidad, los mecanismos de poder. Paralelamente han crecido la pobreza y el desempleo excluyendo a las grandes masas de población de las riquezas convirtiéndolas en población superflua, lo que ha provocado una mayor fragmentación y polarización de las sociedades e incluso del sistema mundial. Mientras tanto, simultáneamente y de forma concatenada se está manifestando una crisis ecológica mundial la cual es consecuencia de la impetuosa revolución tecnológica y del estilo de desarrollo adoptado por los países más avanzados. Pero hay que tener en cuenta que también, a nivel global se está produciendo una explosión poblacional en los países más atrasados que son los que presentan las tasas más altas de pobreza y miseria lo que está provocando que la lucha por la supervivencia incremente exponencialmente la tasa de destrucción del medio multiplicando por consiguiente el ritmo de la catástrofe medioambiental, fenómeno este que ya alcanza hasta a los indígenas y campesinos, sus ancestrales defensores. Es en este mundo monopolar que enfrenta una gran crisis de la civilización en el que habrá de insertarse Cuba más temprano que tarde, y pensar que con la democracia solamente se solucionarán todos los problemas es infantilismo político, la democratización de la sociedad cubana es una necesidad histórica y es la única salida posible a este sistema riguroso, que encierra en la cárcel a cualquiera por emitir una opinión discordante en el coro de alabanzas al sistema y a su líder, pero junto con la democracia política debe establecerse la democracia del mercado, y la libre expresión del pensamiento que facilite el flujo de las ideas, no cabe ninguna duda de que debe respetarse la justicia social, pero sobre todo no deben establecerse los planes de estabilización económica ni de ajuste con las condicionantes que han sido aplicados en América Latina para acceder al financiamiento externo; condicionantes estas, que lo único que han logrado es reconstruir el sistema social y económico corrupto y elitista que dio lugar a la mayor crisis histórica de la región, y nada hace pensar que en Cuba no provoquen un resultado similar...... (Continuará el próximo boletín)
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