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Por los cubanos de hoy y por la Cuba del mañana Año V, No. 44 -Julio, 2005 |
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LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS |
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La agricultura cubana.
Nuestra Patria. Mensaje del Presidente de la AIC, Dr. Leonardo Rodríguez
Castro y las Ollas
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La agricultura cubana vista con una visión de futuro José R. González Ingeniero agrónomo cubano, miembro de la Confederación Campesina de Cuba.
La crisis agroproductiva cubana obliga a postular que el principal desafío en el piano económico consiste en diseñar y ejecutar políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, sin supeditar estas a principios ideológicos que no tengan en cuenta las realidades sociales existentes ya en el país. En este sentido el sector agropecuario debe ser definido como prioritario, por lo cual se hace necesario la concreción de un marco adecuado para su desarrollo, marco que no debe ser limitado por principios políticos que han sido desacreditados por los hechos en estas más de cuatro décadas de autoritarismo. A esto debe agregarse la participación de la sociedad civil organizada libremente en instituciones fuera del control del estado. El futuro del sector agropecuario cubano debe ser analizado desde una perspectiva integral, contemplando dimensiones ambientales, sociales y económicas en un marco emergente del concepto de soberanía alimentaria, y soberanía nacional, es decir, del derecho que tiene el pueblo cubano de definir a través de instituciones legitimadas por el voto popular, en elecciones libres y plurales, sus propias políticas agrarias y a decidir en forma soberana y autónoma el para qué, el qué, el cuándo y cuáles son los recursos que produce el país. De este modo será posible visualizar, por ejemplo, en que medida la expansión de un rubro productivo será positiva o negativa, no solo con relación al impacto económico que provocara sobre el sector, sino también en relación con los efectos sociales y ambientales que tendrá a corto y largo plazo. Independientemente del discurso pseudorevolucionario de los actuales dirigentes políticos del país, su régimen ha aplicado un modelo que ha llevado a la exclusión y a la pobreza. Está más que probado que los cubanos quieren construir su futuro creando espacios de participación social donde ellos sean sujeto y no objeto de un proceso de cambio, con propuestas para que junto al gobierno se pueda concretar un desarrollo verdadero para la nación. Una de estas propuestas debe contemplar la reactivación de la industria azucarera, seriamente afectada en estos últimos años. Todas las investigaciones ejecutadas en el país y fuera de el, apuntan que además del azúcar refinado, se pueden obtener decenas de derivados de la caña de azúcar. El alcohol carburante etanol, es uno de esos derivados, la producción de alcohol carburante a partir de la caña de azúcar, es una realidad económicamente factible. El éxito brasileño en este rubro así lo indica y permitiría al país modificar su matriz energética, asegurando el empleo a miles de cubanos en esa industria derivada de la caña de azúcar, a la vez que garantizaría posibilidades de trabajo a los futuros productores privados de ese cultivo, con un fuerte impacto a nivel nacional. Cuba necesita que se ponga en marcha un plan agroenergético desarrollado con una visión nacionalista ante todo, que se proponga entre sus principales objetivos la generación de trabajo digno todo el año en la zonas agrícolas del país, en el marco de una economía de libre mercado, la única que hasta el momento ha sido capaz de potenciar un verdadero crecimiento en distintos países. Con el conocimiento y experiencia acumulados por los científicos, los técnicos y los trabajadores azucareros cubanos, existen excelentes posibilidades de lograr esta meta. En Cuba hay resultados de investigaciones y se han llevado a cabo experiencias con tecnologías que eliminan o permiten limitar el uso de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes, que no han sido debidamente aprovechados por el inmovilismo oficial, que no permite el desarrollo de un sector agropecuario nacional independiente del control estatal, condenando a los investigadores a engavetar sus resultados y esperar que lleguen los cambios políticos necesarios en el país. Hasta ahora el régimen cubano se ha vanagloriado de sus supuestos éxitos en el desarrollo del país, magnificando su obra social, pero nada han dicho de la nula redistribución de los recursos nacionales y la inexistente participación de los ciudadanos en la toma de decisiones que atañen a la sociedad en general. Al igual que un importante sector de sus antípoda político la dirigencia cubana tiene miedo de la denominada, peyorativamente, dictadura de las mayorías y apuesta por una "democracia" de las minorías "ilustradas políticamente" y portadores de un dogma supuestamente infalible. Los sostenedores de esta tesis (sean estos de derecha o de izquierda) alegan que cualquier Iíder populista puede alzarse con el poder con solo engatusar a las mayorías, esto es cierto, pero solo hay que pasar revista a la historia reciente, para ver que sin lugar a dudas, los regímenes autoritario establecidos por líderes que por su parte han engatusado a las minorías ilustradas políticamente, solo pueden exhibir logros mezquinos y efímeros, con un costo social verdaderamente estremecedor; sobrados ejemplos de esto hay en ambos lados del espectro político actual. La solución del problema cubano debería ir acompañado de la gestación y articulación de un programa de promoción de la agricultura privada, con énfasis en la familia, para que favorezca la descentralización y el incremento de la producción de alimentos y colabore en la meta de fijar territorialmente a los campesinos en torno a fuentes de trabajo estables, frenando la presión migratoria del campo hacia las ciudades que se está manifestando en Cuba; situación esta que, sin duda alguna, compromete seriamente el futuro del país. Esta descentralización, unida al fomento del desarrollo local del sector privado de la agricultura cubana, será una garantía de que no se repetirá en el país el monocultivo de la caña de azúcar, y respaldará la producción en pequeñas y medianas parcelas combinadas con otros cultivos, cuidando de mantener la diversidad dentro de la producción agrícola cubana. Miami, Abril 24, 2005 NÚMEROS ANTERIORES:
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