Confederación
      Campesina  de
               
Cuba

 


Tesis #1

La estatalización de la agricultura cubana y el consecuente intento de "proletarización" del campesinado cubano es la causa principal de la pérdida de la capacidad agroproductiva en Cuba.

 

Presentación

La Confederación Campesina de Cuba considera que la normalización del país y el incremento real de la la calidad de vida de la población cubana solo podrá ser logrado después de un proceso de reformas que abarquen los aspectos económico, político y social de la nación cubana.

Consideramos que Cuba está urgida de un verdadero proceso de reformas económicas que comprendan el diseño de nuevas medidas tendientes a la recuperación plena del sector agropecuario no vinculado al estado, la reducción gradual de la dualidad cambiaría y del sistema de precios, la toma de decisiones que signifiquen un real ajuste macroeconómico del país, y el fortalecimiento del sector privado nacional en todas las ramas de la economía, unido a una real apertura política y social que eliminen las causas del descontento y división que corroe a la sociedad cubana, es hora ya de que los que pretendan gobernar a Cuba tengan presente la advertencia de nuestro apóstol José Martí:

Un país no se gobierna como un cuartel.

El presente documento es la primera de una serie de tesis que han sido elaboradas por el Ing. Agrónomo José R. González miembro del Ejecutivo de la Confederación Campesina de Cuba y han sido discutidas y aprobadas en el seno de esta Confederación, con la finalidad de fijar los puntos de vista que llevaremos al debate que mas tarde o mas temprano tendremos que iniciar los cubanos.


La estatalizaclón de la agricultura cubana y el consecuente intento de "proletarización" del campesinado cubano es la causa principal de la pérdida de la capacidad agroproductiva en Cuba.

Ante todo consideramos que desde nuestro punto de vista se hace necesario iniciar un amplio debate que abarque las circunstancias que han conducido a la pérdida de la capacidad agroproductiva de Cuba, partiendo de la realidad de que antes de 1960 Cuba era el principal exportador de productos agropecuarios tropicales al Mercado de los EÜA, el principal productor mundial de tabaco de alta calidad y ocupaba un lugar entre los tres primeros exportadores de azúcar de caña del mundo sin afectar la ingesta promedio de la problación cubana que estaba entre las mas altas del continente americano.

El bloqueo, ha sido el principal "comodín" empleado para justificar esta pérdida de capacidad agroproductiva y tratar de enmascarar la ineficiencia del aparato administrativo estatal cubano y su falta de capacidad de expansionar y mejorar la producción agrícola del país. Ineficiencia que ha estado incidiendo directamente no solo a la agricultura sino que ha estado afectando toda la actividad económica del país. Pocos son los que se refieren a la serie de medidas dirigidas a restringir la capacidad de expansión de los agentes sociales, culturales, políticos y económicos dentro de Cuba, lo que en ocasiones han llevado al régimen a aplicar leyes draconianas para aniquilar todo vestigio de crecimiento independiente dentro del país. Este bloqueo interno que afecta básicamente a los nacionales que viven dentro de Cuba, ha casi borrado por mas de 40 años las actividades no controladas directamente por el estado y en este contexto la producción agrícola ha resultado seriamente afectada lo que incide directamente en la calidad de vida de la población.

Muchos analistas al evaluar la crisis agroproductiva cubana, que ha llevado a la población a sufrir una aguda falta de alimentos en los años posteriores a 1989, suelen fijar su atención en la situación actual y buscan las causas de esta crisis en hechos recientes, tales como, la desaparición del denominado "Campo socialista", y por supuesto no dejan de mencionar los efectos de las medidas tomadas por el gobierno de los EEUU, o sea el famoso bloqueo que ese país ha establecido contra el régimen de La Habana, de esta manera se obvia el bloqueo interno que el régimen cubano ha impuesto en el país casi desde su instauración, y la estataüzación forzosa de la agricultura cubana con el consecuente intento de aniquilar al campesinado independiente cubano y convertir a los campesinos en empleados de las empresas estatales.

Esta forma de enfocar el asunto lleva a conclusiones inexactas y a desviarse del meollo del problema, ya que en modo alguno puede dejar de tomarse en consideración lo ocurrido durante las tres primeras décadas del régimen castrísta, los hechos demuestran que lo que pasó en Cuba durante la década de los noventa y continua pasando en la actualidad, no es mas que el resultado de una franca declinación de la producción agrícola en las tres décadas precedentes, en las que la producción en general y la destinada al consumo interno en particular, siguieron de año en año una espiral descendente, lo que lleva a suponer que las medidas que tomaron los dirigentes de la agricultura estatal cubana, si tomaron alguna, no fiieron eficaces y que esto hizo crisis cuando cesaron los subsidios con la desaparición del citado "Campo Socialista".

Las estadísticas oficiales de Cuba, demuestran que si bien se produjo un cierto incremento en algunos indicadores agrícolas del sector estatal durante los primeros años, del actual régimen, los mismos no eran proporcionales al incremento de la superficie agrícola bajo explotación. Ante todo hay que tener en cuenta, que este sector de la economía cubana llegó a ocupar el 92.3% de la superficie agrícola del país, abarcando un total de 6.28 millones de hectáreas en 1989; y que de este gran total, se explotaban 3.85 millones de hectáreas, y el resto era considerado reserva estatal, esta innegable realidad demuestra que el estado relegó al productor agrícola privado y tomó el control casi total de la producción agrícola de Cuba.

Cifras oficiales publicadas en el Anuario Estadístico de Cuba sugieren que en el año 1988 el sector privado de la agricultura cubana estaba en franco período de extinción, pues quedaban apenas 20,000 familias campesinas en una población de once millones de habitantes, por otra parte esos núcleos familiares campesinos estaban constituidos principalmente por los miembros de más edad, alguno que otro joven y niños en edad escolar, la razón de esto era que el estado atraía a los miembros de estas con todo tipo de incentivos, tales como, becas, oportunidades de trabajo, no solo en el sector estatal de la agricultura sino en otros sectores de la economía que eran presentados como más prometedores para su futuro, e incluso eran estimulados a ingresar en las siempre crecientes Fuerzas Armadas del país.

Lo antes expuesto, unido a una sinuosa campaña publicitaria orientada a presentar a los campesinos independientes como individuos retrógrados y obtusos aferrados a viejos esquemas que se negaban a aceptar el progreso y se resistían a pasar a las denominadas por la propaganda oficial "nuevas formas de producción agrícola" generaron un desplazamiento verdaderamente notable de la población del campo hacia las ciudades, pueblos y comunidades aledañas a las empresas agrícolas estatales.

A pesar de todo lo anterior, las cifras oficiales publicadas en el Anuario Bstadístico de Cuba del año 1989 muestran que el sector privado agrícola en el año 1988, había producido el 65.3% de las hortalizas, el 43.4% de la cebolla, el 28% de los tubérculos y raices, el 43% del maíz, el 27% de los frijoles, el 35% del plátano, el 49.8% de la frutabomba, el 35% del café y el 53.2% del cacao que se comercializó en Cuba en ese año. Y ademas habían producido el doble del tomate, 8 veces mas pimiento, y su producción de tabaco negro fue 4.7 veces superior a la de las empresas estatales.

Lo más notable de esto es que lo lograron sin recibir ningún tipo de fínanciamiento, ni tener acceso a modernas tecnologías, ni a piezas de repuesto, ni a fertilizantes, plaguicidas y otros ¡nsumos, por lo que necesariamente su producción debió ser bastante limitada.

Por esta razón, resulta razonable suponer que las enormes, costosas y tecnificadas empresas agrícolas del sector estatal cubano eran verdaderamente improductivas, y por eso no podían competir con el casi insignificante sector privado. Las propias cifras oficiales demostraban que Cuba dependía dramáticamente de la importación de los elementos de la fundamentales de la canasta básica alimenticia de la población, y que esto era financiado con los subsidios de la URSS.

El decrecimiento de la producción agrícola controlada por el estado se comprueba con las propias cifras oficiales. Como resultado de la estatalización de la producción de arroz, se manifestaron en Cuba dos fenómenos aparentemente contradictorios, uno filé el incremento rápido de las áreas arroceras con el consiguiente incremento de las obras de infraestructura incluyendo la construcción de presas, canales de irigaciÓn etc y por otra parte una franca declinación de los rendimientos, que descendieron de 4ton/ha en 1956 a 1.85 ton/ha en 1989. Por esta razón, a pesar de que el área cosechada en 1989 filé 5.8 veces mayor que la de 1956, la producción solo se incrementó en 2.7 veces, lo mas notable es que el 100% de las áreas arroceras cubanas en este periodo estaban bajo riego.

Fenómenos similares se manifestaron en los demás rubros de la producción agrícola estatal cubana, por ejemplo en malanga los rendimientos descendieron de 15.39 ton/ha en 1978 a 5.47 ton/ha, en 1989, esto implica que tenían que cosechar 3 hectáreas, o 3 caballerías para lograr producir lo que antes se obtenía con una sola hectárea, o una caballería. En otros cultivos hubo variaciones pero la tendencia se mantuvo, incremento de las áreas y bajísimo nivel de productividad con el consiguiente deterioro de la economía agrícola cubana. Esto trajo como consecuencia la pérdida de la capacidad agroproductiva del país y la dependencia casi completa de las importaciones y los subsidios de la URSS para satisfacer la demanda de alimentos de la población.

El desplome del campo socialista en 1989, con el consecuente cese de esos subsidios obligó a la dirigencia cubana a producir un cambio estratégico en su política agrícola. En primer lugar esbozaron el denominado "Plan Alimentario", cuyo objetivo era tratar de lograr la autosuficiencia alimentaria del país y para ello se reforzaron los controles estatales sobre las granjas agrícolas del estado y se destinaron recursos adicionales para ese propósito, en realidad todo indica que este plan ha sido el único intento serio llevado a cabo por el régimen desde su instauración, para resolver el estancamiento en que había caído la producción agrícola destinada al consumo interno, como consecuencia de la estatalización casi total del agro cubano.

El estrepitoso fracaso del "Plan Alimentario" obligó a los dirigentes cubanos a tomar nuevas medidas, ya que la crónica ineficiencia del sistema agroproductÍvo estatal, había llevado a la población a una situación sin precedentes en el país; vale decir que según cifras oficíales en el año 1993 la ingesta promedio por persona llego a 1 863 calorías por dia. Ello correspondía al 65% de la ingesta promedio de 1989.

Así las cosas, durante la intervención del Ministro de Economía y Planificación de Cuba, José Luis Rodríguez ante los participantes de la 2da Conferencia denominada "La Nación y la Emigración" publicada en Febrero de 1996, se dieron a conocer varios conjuntos de cambios ejecutados en la Economía cubana. Resulta significativo que el segundo conjunto de estos cambios, se refería a la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) a expensas de tierras del sector estatal, las que sumadas a las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) creadas básicamente a expensas del sector privado en 1989, incrementaban el área privada hasta alcanzar en ese momento un 64% de la superficie total en explotación, y anunció también que estaban establecidas en el país mas de 5000 Cooperativas de uno u otro tipo.

Los citados cambios dejaron entrever que el régimen había empezado a ceder espacio al sector privado de la agricultura cubana y consecuentemente estaba dispuesto a permitirle expandir su producción de alimentos, no obstante, anunciaron que de ninguna manera el Estado consideraba ceder el férreo control que mantenía sobre la comercialización de los productos agrícolas en el mercado oficial. No obstante los cambios sugerían que la dirigencia estatal ante la realidad parecía estar considerando levantar aunque fuera en parte el bloqueo al campesinado cubano, pero no se deben sacar conclusiones apresuradas, al primer sector pertenecen las Empresas Agrícolas Estatales propiamente dichas y las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), una forma "sui generis" de empresa estatal.

Como parte del segundo sector se consideraban Cooperativas privadas tales como, las Unidades Básicas de Producción Cooperativa "UBPC"que en realidad se encuentran controladas por el estado aunque teóricamente son privadas y tienen cierta autonomía, y se incluyen también en esta clasificación los pequeños propietarios de fincas que son los únicos verdaderamente privados en este complejo panorama. El cuadro siguiente permite tener una precisión al respecto, y muestra en realidad las variaciones que se han producido en la tenencia de la tierra en Cuba en los últimos anos, diferenciando al sector verdaderamente privado del "cooperativo" controlado por el estado y el mismo demuestra que en realidad no han habido cambios sustanciales en la política llevada a cabo por el régimen.

Distribución de la propiedad agrícola en los años señalados Miles de hectáreas ( porcentaje del total)

 

Año

1989

1995

1997

Sector estatal

3,441(78.0%)

978 (25.7%)

960 (25.5 %)

"Cooperativas"

450 (10.0%)

2,235 (58.7%)

2,228 (59.2%)

Sector privado

520 (12.0 %)

594 (15.6%)

573 (15.3%)

Total

4.410 (100%)

3,807 (100%)

3,761 (100%)


Fuentes: Informe 1996 CEPAL y fuentes Independientes

Por otra parte hay que señalar que durante el período 1991 - 1993 el Ministerio de la Agricultura había acumulado pérdidas del orden de los 811.7 millones de pesos debido a la baja productividad de las Empresas estatales, por tanto resulta razonable suponer que el régimen cubano trataba de solventar la situación, incrementando el "Cooperativismo" comprometido con el régimen usando como pantalla las UBPC, en vez de levantar el bloqueo a la actividad agrícola privada en el país, que sería lo mas sensato.

En el año 1998 se efectuó un Congreso de las UBPC, en el mismo se hizo un balance del resultado realizado durante los 5 años pasados desde su creación. Durante este se tuvo que reconocer que las mismas no eran rentables, baste señalar que en período 1994 - 1996 de las 1,576 UBPC establecidas solo un tercio eran rentables, y las pérdidas anuales en ese período fueron del orden de los 543 millones de pesos, a pesar de que se les habían otorgado créditos bancarios por 745.5 millones de pesos en medios de producción y equipamiento. Evidentemente este ha sido el más palpable fracaso de la política agrícola del régimen en estos últimos años.

Por su parte los campesinos privados con solamente el 15.6 % de la superficie agrícola bajo explotación en su poder, y sin ninguna clase de apoyo estatal fueron capaces durante 1997 de cumplir con las entregas que les impuso el estado, y vender en el Mercado Agropecuario el 73% de todos los productos allí comercializados, esto ha sido reconocido por los propios voceros del régimen.

Es importante destacar que este incremento de la producción en el sector privado, en su primer año de existencia, filé logrado a pesar de no recibir un apoyo financiero y tecnológico realmente efectivo por parte del estado.

Pero los cambios realizados no fiieron tan efectivos como se esperaba, la realidad que se vive dentro de Cuba, indica claramente que la política de privatización por sí sola no ha podido darle solución a la crisis agroproductiva que sufre el país, los magros resultados de esta han sido reconocidos por los propios dirigentes del gobierno, al finalizar el año 1996 gran parte de las 5000 cooperativas privadas eran irrentables, y el número inicialmente elevado de trabajadores inscriptos para trabajar por cuenta propia había disminuido sensiblemente, por otra parte el valor de la moneda cubana había vuelto a bajar en su cambio con el dolar, y el propio incremento de un 11% reportado en la producción de alimentos resultaba enmascarado por los niveles tan bajos de producción agrícola que había en el país.

Esto puede constatarse con el siguiente ejemplo: la producción percápita anual dada en libras/año/habitante de granos básicos fue para el arroz 97.72 libras, para el frijol 2.14 libras y 5.33 libras para el maíz. ¿Que podía significar por tanto, el incremento de un 11 % logrado después de la privatización?

Resulta evidente, que la disminución progresiva del sector estatal y el incremento de la presencia del sector privado en las explotaciones agrícolas cubanas, es el primer paso para lograr la recuperación de la autosuficiencia alimentaria del país. Pero esto por sí solo no basta, hay que crear un clima de confianza en los productores privados, dar señales claras de que sus esfuerzos productivos serán respetados, desarrollar instituciones bancarias y crediticias que los ayuden a financiar sus pequeños agro-negocios, promulgar leyes que los protejan y sobre todo respetarlas, y establecer leyes tributarias que los estimulen a expandir sus producciones y disponer de estas sin interferencia estatal. Mientras el campesino se sienta un marginado como sucede actualmente, no se logrará una respuesta realmente positiva de su parte.


  
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